
Todas las mañanas se miraba al espejo, guiñaba un ojo y tiraba un beso a su imagen. Se ajustaba su camisa bicolor y buscaba con la mirada los tirantes.
Había pasaado mala noche, soñaba que se ahogaba en una piscina. ! Que tontería. !
Camino al periódico miraba por la ventanilla a los transeúntes, algunos eran simpatizantes de su causa, otros simplemente rojos violentos a los que había que exterminar.
Alguna vez pensó a que se debía el cambio de opinión, en el anterior periódico, en el que cerraron, era más o menos independiente. Sería por eso, porque te cierran si eres independiente.
Ya tenía justificación, nunca más cerrarían un periódico en el que el trabajara. Por eso eligió a los que el consideraba "independientes" fieles a su causa, por el camino fueron despedidos unos cuantos, pero la calle estaba llena de fieles a su causa aunque fuera por necesidad.
Mientras miraba por el retrovisor, recordó los felices días en que descubrió casos de corrupción política de aquel gobierno rojo, recordó sus fotos con el amigo de George en el balcón de la calle Génova y el auge de los negocios de su esposa que llegó a diseñar cosas para la Catalunya que el criticaba.
Demasiados recuerdos buenos para que unos islamistas de mierda le dejaran con el culo al ire y con otro gobierno de rojos. No quería muertos, pero si hay asesinos tienen que ser de ETA.
Ya en el parking, en diez minutos había redactado su editorial de memoria.
Escribiría nuevamente de la torpeza del gobierno en la guerra de Somalia , de la conexión del islam con el orfeón donostiarra y los amigos de Gines y que los incendios fueron obra del Altísimo para castigar a quien vota rojo.
¿ Quien prueba lo contrario ?
Petegrillo